Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, hemos sido llamados a la santidad: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”
Del Catecismo de la Iglesia Católica nn 2012 – 2016
¿Es Dios quien nos eligió, llamó, predestinó, justificó y glorificó?
<<Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman… A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera El el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a esos también los llamó; y a los que llamó, a esos también los justificó; a esos también los glorificó>> (Rom 8, 28-30)(n. 2012).
¿Quienes son los llamados a la santidad cristiana?
Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mt 5, 48)(n. 2013).
¿Como se le llama a la unión cada vez mas intima de Cristo y por qué?
<<El progreso espiritual tiende a la unión cada vez mas intima con Cristo. Esta unión se llama “mística”, porque participa del misterio de Cristo mediante los sacramentos - “los santos misterios” – y, en Él, del misterio de la Santísima Trinidad. Dios nos llama a todos a esa unión intima con Él, aunque las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística sean concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a todos>> (n. 2014).
¿Como se obtiene el progreso espiritual?
<<El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en paz y el gozo de las bienaventuranzas.>> (n. 2015)
¿Que esperan los hijos de la Santa Madre Iglesia?
<< Los hijos de la Santa Madre Iglesia esperan justamente la gracia de la perseverancia final y de la recompensa de Dios, su Padre, por las obras buenas realizadas con su gracia en comunión con Jesús. Siguiendo la misma norma de vida, los creyentes comparten la “bienaventurada esperanza” de aquellos a los que la misericordia divina congrega en la “Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que baja del cuelo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. >> (Ap 21, 2) (n. 2016)
Fuente: Inquietud Nueva No. 151 Enero – Febrero 2010 paginas 28 -29